Colgado de un Miura

domingo, 15 de julio de 2018 a las 2:16 pm - Sin comentarios -

En el último encierro de Miura celebrado ayer vimos unas imágenes aterradoras, cuando Aguilito, un precioso toro colorado de 585 kilos prendió del pañuelo al francés Pierre Ponté. En contra de lo que pudiéramos pensar el morlaco pasó su cuerno por debajo de la axila del corredor y le prendió por delante. El toro siguió avanzando como si no pasara nada y trataba de liberarse con una tremenda cara de angustia. Lo perdí de vista bajo mi privilegiada atalaya en el balconcillo exterior de la Plaza de Toros, con inquietud de saber si se habría liberado ya, o si el de Miura había decidido llevarselo a sus compañeros de manada en plan “mirad lo que me he encontrado”. Luego supe que en mitad del callejón Aguilito se libró de Pierre y se fue hacia lo corrales. Fueron 60 metros de angustia, con un resultado final de apenas unos rasguños en el cuello y en las piernas del mozo francés. Solo la nobleza de los Miura y el capotico de San Fermín pueden explicar que no pasara nada más.Enseguida me acordé de Keiju Shibuya, que en 2012 sufrió un percance similar al ser prendido también del pañuelo e irse colgado del cuello prácticamente los mismos metros.

Supongo que Pierre no podrá borrar nunca de su memoria esos interminables segundos en los que estuvo colgado de un Miura, sus esfuerzos para liberarse, el aliento del toro, el dolor y tensión en su cuello, su cuerpo arrastrado por el suelo, la velocidad… Si me pasara a mi creo que tendría pesadillas durante toda mi vida.

Los Miura se fueron ayer otra vez con el casillero a cero en cuanto a cornadas, y con un tiempo de dos minutos y quince segundos. Y eso a pesar de que Aguilito hizo una parte del recorrido con un inesperado pasajero.

¿Batirán algún año los Miura la marca de los dos minutos? ¿con o sin pasajeros?

Carrilleras a la Gazteluleku

viernes, 13 de julio de 2018 a las 6:51 pm - Sin comentarios -

Acabo de asistir a la entrega del premio al Toro Más Jugoso de la Feria de 2017 que como cada año entrega la sociedad gastronómica Gazteluleku y que correspondió al toro Aguilero de la ganadería de Miura. >El propio ganadero Antonio Miura recogió el premio, destacando que no es la primera vez que recoge este premio, y que espera que no sea la última, y que espera que el año que viene le inviten a la comida aunque sus toros no sean los ganadores. Y es que la comida con la que se celebra este premio es todo un acontecimiento al que he tenido el privilegio de asistir.

Como ya os he contado alguna vez, los chicos de Gazteluleku tuvieron la genial idea de otorgar este original premio gastronómico. Cada año seleccionan un corte del toro, y consiguen piezas de todas las ganaderías que se matan en las corridas de San Fermín, para preparar un mismo plato. En esta ocasión fue el cocinero navarro Carlos Oyarbide el que prepraró unas… ‘Carrilleras de toro, sangre acanelada con cebolletas tiernas, bimi y remolacha albero’, y el toro de Miura el ganador como toro más jugoso.

La comida, sencilla pero sabrosísima ha consistido en una ensalada de tomate, un timbal de pulpo a la gallega, unas increíbles carrilleras de ternera, y de postre un melocotón asado con helado. Nos han ofrecido a probar ajoarriero, y estaba también espectacular. Como siempre ha habido aplausos para los socios cocineros de esta comida, Julio y Carlos. Las carrilleras las ha hecho Julio, así que me he acercado para que me chivara la receta que os comparto, aunque es la clásica y sencilla… pero con un truco final.

Limpiamos y salpimentamos las carrilleras, que pasamos por harina y sellamos e una sarten y reservamos. Doramos ajo, cebolla, puerro y zanahoria en el fondo de una olla. Cuando las verduras estén pochadas añadimos las carrilleras, le echamos vino tinto hasta cubrirlas y un chorro de coñac. Cerramos la olla y las cocemos unos 25 minutos. Sacamos las carrilleras, pasamos trituramos las verduras y colamos, y la reducimos si fuera necesario. Para oscurecer la salsa… un truco: caramelizar azucar, y luego mezclarla cuando temple con vinagre de módena y mezclar con la salsa.

¡Gracias Julio!

La primera vez, las primeras

jueves, 12 de julio de 2018 a las 11:50 am - Sin comentarios -

Hace unas semanas compartía en Facebook un vídeo de Kathrine Switzer, la primera mujer que corrió una maratón, en Boston, en 1967. No lo tuvo fácil ya que algunos incluso trataron de sacarla de la carrera, sólo por su condición de mujer. Hoy en día seguimos viviendo en una sociedad asentada sobre el machismo, que poco a poco avanza hacia la igualdad, y todo gracias a mujeres que en su día rompieron barreras. Fueron las primeras en hacer algo que sólo era cosa de hombres.

Hace unos años la peña El Bronce montó Festa, una iniciativa que tiene por objeto para “aportar una visión en positivo de las mujeres en Sanfermines”, dando visibilidad a las mujeres, combatiendo los estereotipos sexistas, y contrarrestando los mensajes de los medios de comunicación sobre los atributos de los hombres y las mujeres en las fiestas. Este año Festa rendía homenaje a las primeras concejalas del Ayuntamiento. Fue en 1979, en plena transición, cuando cinco mujeres irrumpieron en el consistorio pamplonés. Aquellas primeras mujeres rompieron con lo establecido, con una sociedad donde los hombres eran los protagonistas de todo, y ellas tenían un papel secundario. Esto afectó a detalles tan nimios pero significativos como crear un traje de gala para ellas para la procesión, que no existía (los concejales llevan chaqué y chistera). Así pronto hubo una primera mujer en lanzar el Chupinazo, mujeres que corrían el encierro, mujeres zaldiko, gaiteras… Ayer se homenajeó a estas cinco primeras concejalas: Elisa Chacartegui, Maruja Oyaga, Mercedes Labayen, Camino Oslé, y Camino Monasterio.

Recojo unas palabras del final del discurso de agradecimiento de Irantzu Bayo, presidenta de Festa El Bronce, parafraseando a Karla A. Henderson, profesora de la Universidad de Carolina del Norte y especialista en ocio y tiempo libre de las mujeres:

– Sueño con el día en el que el ocio se considere un derecho de todas las personas

– Sueño con el día en el que las mujeres dispongamos de oportunidades de ocio ilimitadas y que seamos capaces de darnos cuenta cvuando alguien quiere imponernos cualquier tipo de límite por el hecho de ser mujeres.

– Sueño con el día en que la igualdad, la dignidad y la libertad de elección no sólo estén garantizadas si no que sean una realidad para todas y todods, mujeres y hombres, independientemente de nuestra edad, raza, clase, orientación sexual, religión, país de origen o residencia, o cualquier otro tipo de diferencia socialmente construída,

– Y sueño con el día en el que todwa podamos participar en cualquier tipo de actividad de ocio sin tener que preocuparnos por nuestra integridad física o psicológica”

Un gran acierto toda la iniciativa de Festa el Bronce. Gracias a Rafa Aguilera y todos los del Bronce que hacen posible Festa. Justo para terminar el acto también hubo una primera vez, y tres mujeres (Jone Guindo, Naiara Palacios y Olga Mutilva) bailaron a los gigantes de manera simultánea. Nunca tres mujeres habían portado tres de los ocho gigantes de la comparsa, y además dos de ellas nunca habían bailado con un gigante a hombros en público, y estaban, como no podía ser de otra manera, muy emocionadas. Su emoción se unió al de aquellas mujeres que en su día dieron un paso adelante y se convirtieron en concejalas. Aún queda, pero avanzamos. Que siga Festa, que siga la Fiesta.

Cebadas a cero

martes, 10 de julio de 2018 a las 11:22 am - Sin comentarios -

Ayer tuvimos el tercer encierro, con la ganadería de Cebada Gago, un hierro que ha dejado mucha sangre en las calles de Pamplona. En el primer encierro en seco del año los Cebaditas dieron muchos sustos, pero se fueron a los corrales de la Plaza de Toros tras una carrera limpia en cuanto a cornadas y con los clasicos dos y pico en el crono de los encierros actuales (2 minutos y 29 segundos para ser exactos). Pesadilla, Punterito, Delantero, Muchacho, Divertido y Aceitunero, los toros de la ganadería gaditana, desayunaron tras pegar algunos sustos, cero cornadas y con tan sólo 4 traslados a centros hospitalarios por diversos traumatismos.

Hoy en el encierro de los Fuente Ymbro (spoiler) tampoco ha habido corneados, por lo que llegamos al ecuador de los encierros con sólo un herido por asta. Si siguiéramos en este promedio sería el año con menos heridos graves de la historia de San Fermín, al menos de la que yo recuerdo. De todas formas no nos confiemos que un sólo encierro puede dar por traste con estos buenos números, y aún nos quedan cuartro.

Comentaba con el compañero del diario Natxo Gutiérrez sobre las causas de estos encierros vertiginosos por un lado y casi incruentos por otro. El bueno de Natxo sostiene que, además de lo obvio de la suerte o el mítico capotico del Santo, los mansos están siendo los protagonistas, liderando casi siempre la manada y manteniendo al grupo compacto. Y no le falta razón. Y es difícil de saber si los toros van rápidos porque los mansos también lo van, o si los mansos van tirando realmente de los toros. En cualquier caso un pelotón compacto y una carrera rápida es casi siempre sinónimo de pocos heridos graves.

En otro orden de cosas ayer pude asistir de nuevo a la tradicional comida de la Peña El Bronce, con su carne en piperrada, su zikiro y su consomé. Agradecer a Germán la invitación, a Rafa la ubicación y el conseguir los tickets, y a Josetxo y compañía por las risas, como siempre tan abundantes como la raciones de cordero. Y luego a los toros, gran tarde.

El antideslizante es mano de santo

lunes, 9 de julio de 2018 a las 11:02 am - Sin comentarios -

El encierro de Pamplona sufrió en los últimos 25 años dos cambios significativos. El primero fue en 1998 cuando con la pavimentación del Casco viejo de la ciudad se suprimieron las aceras de la mayor parte del recorrido. Los toros raramente se subían a las aceras por lo que el recorrido se hizo más ancho, pero más peligroso, porque la acera suponía un cierto resguardo, y tras su erradicación es habitual que algún toro pase raspando las paredes durante gran parte del recorrido. El segundo cambio importante, y curiosamente más significativo fue la utilización a partir de 2005 de un producto antideslizante que se aplica sobre el suelo de parte del recorrido.

En los días previos a San Fermín y por la noche se aplica sobre el final de la cuesta de Santo Domingo, Plaza Consistorial y Calle Mercaderes hasta la curva con Estafeta, un líquido antideslizante, que no produce ningún cambio visible en el aspecto del suelo, pero sí sobre su adherencia. No es que te quedes pegado, es que no resbala. El suelo de las calles del Casco Viejo de Pamplona desde su peatonalización está compuesto por tramos alternos de losetas y adoquines, que con la lluvia, bebidas y líquidos varios que se vierten a todas horas lo hace sumamente deslizante, sobre todo en las líneas blancas de adoquines blancos. De hecho fuera de este tramo “protegido” me he pegado un par de porrazos en San Fermín y incontables resbalones, casi cada día. Incluso dañé una cámara hace unos 10 años tras un resbalón en el casco viejo.

La aplicación de este líquido mágico, junto con los mansos mejor entrenados, hizo que desaparecieran casi por completo las caídas de los toros en el primer tramo del encierro, sobre todo en la curva de Mercaderes y Estafeta. Consecuencia: encierros más rápidos, de dos minutos y algo, y menos heridos. La media de heridos por asta de toro desde 2005 es de 7, tras 16 en 2004, 11 en 2003, 12 en 2002 y 2001. Eso no ha evitado años malos como 2009 con 8 heridos por cornada y un muerto (Daniel Jimeno Romero), y 12 heridos en 2016. En definitiva, el dichoso líquido ha sido mano de santo, una prolongación del manto de San Fermín.

Hay quienes piensan que desde entonces al encierro le falta gracia, que no hay emoción. No estoy de acuerdo. Hay que recordar que no estamos en los 80 o en los 90, que el encierro está muy masificado, y que con la cantidad de corredores (muchos) y sobre todo de mirones (muchísimos), evitar que los toros se caigan, la manada se rompa y los toros nerviosos empiecen a repartir cornadas, es una buena idea. Fijaros en la foto que encabeza esta crónica del encierro de ayer bajo la lluvia: hasta 14 mozos se disputan a un toro para poder correr delante. El encierro es eso, bonitas carreras. Correr hasta meterse delante de un toro y salir cuando ya casi notas más que su aliento en tu espalda. Y si algún morlaco se vuelve, o se cae, que se siguen volviendo y cayendo de cuando en cuando, tirar de él hacia la plaza. El encierro no es ver como un toro cose a cornadas a un corredor, sea de aquí, “divino”, guiri o humano.

Por cierto vaya tormenta la de ayer. Es mis 25+1 años haciendo fotos nunca había llovido así durante un encierro. A pesar de esto el encierro fue rápido casi vertiginoso al final de Estafeta, con bonitas carreras y sin caídas ni resbalones.

La pena es que no haya otro líquido mágico para los carteristas, los broncas, o los que se intentan propasar con las mujeres. Que se les quedaran las manos pegadas a los bolsillos.