Y Julen bajó del Olimpo

Julen Madina

El encierro de hoy, 12 de julio, ha sido el más terrible y extraño que he visto en mi vida. A pesar de ser bastante rápido (los Jandilla tardaron poco más de tres minutos en meterse en los corrales de la plaza), ha habido 8 heridos por asta de toro. Parece como si San Fermín hoy se hubiera quedado dormido.

La cogida más grave a sido a Julen Madina, quizás uno de los corredores más famosos del encierro, es el «calvo de bigote» que aparece siempre en el último tramo desde el final de Estafeta hasta dentro de la plaza (en la foto de cabecera lo podéis ver entre los dos toros segundos antes de ser corneado). Madina, que lleva más de treinta años corriendo sin ningún percance serio, recibió cinco terribles cornadas cuando el toro Trigueño se ensañó con él con una violencia terrible. Las imágenes de la televisión fueron dantescas y tras el percance se temió lo peor.

Julen es un divino. Así llamamos en Pamplona a los corredores habituales del encierro. La gente les conoce, los saluda por la calle e incluso firman autógrafos. El apelativo de divino siempre me ha gustado. Por una parte porque más que correr parece que flotan sobre el empedrado, y porque mantienen una especie de escudo de protección que les protege de cualquier cogida. Pero también refleja un cierto afán de protagonismo. De hecho algunos divinos como Madina tienen fama de que empujan, de que apartan al que sea para mantener sus segundos de gloria delante de los cuerno. Y además es de Hernani, un «guipuchi», así más de uno en Pamplona se ha alegrado de que haya resultado cosido a cornadas.

Madina no hizo nada malo, no cometió ningún error. Cayó encima de un montón en el Callejón y se quedó quieto. Pero Trigeño lo escogió a él y se ensañó una y otra vez. Y Julen acabó sangrando, con el pantalón roto, de rodillas… derrotado. Cayó un mito. La divinidad bajó del Olimpo.

Pero Julen es fuerte (profesor de educación física, hace barranquismo…) y ya ha gritado desde la cama del hospital que volverá a correr. Así que el año que viene le volveremos a ver, de blanco impoluto cerquita de las astas, en su sitio.

Espero que salgas pronto del hospital ¡Aupa Julen!

2 pensamientos en “Y Julen bajó del Olimpo”

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