Una tarde de toros con Cano

Escrito el Miércoles, 10 de julio de 2013 a las 3:37 pm

Cano

Ayer estuve en los Toros, haciendo fotos de la corrida de Valdefresno. No es la primera vez que hago fotos de una corrida de toros, pero sí fue la primera que compartí burladero con Paco Cano. Todo un privilegio

Cano es el fotógrafo de taurino más famoso de la historia, y un habitual de las fiestas de San Fermín. Ahí donde lo veis, este entrañable abuelete tiene ya 100 años (cumplirá 101 en diciembre) y aún le queda cuerda para llevar su cámara y subirse al burladero, siempre con su gorrilla blanca, aunque sea a duras penas y ahora ya con un bastón. Fue el fotógrafo de grandes figuras del toreo, y el autor de las fotos de la muerte de Manolete, en los tiempos de los carretes en blanco y negro. Todo el mundo taurino lo conoce, todos le saludan. Firma autógrafos, se hace fotos con la gente… y sigue llevando fotos a amigos y conocidos del tendido que firma con un rotulador.

A pesar de su edad, sigue siendo como un chiquillo: no se pierde un detalle de la corrida como si fuera la primera, cabeceando cuando algo no le gusta, o mostrándose curioso con cualquier detalle. Me preguntó cosas de mi cámara, del móvil, de la acreditación… El no lleva acreditación, no la necesita, es casi como una institución. Su gorrita blanca en la que lleva rotulado su nombre, el año de su nacimiento, 1912, y Alicante, su ciudad natal abren cualquier plaza de toros del mundo.

La corrida de ayer no fue muy buena y me dijo “ha sido una corrida más”. Y no pude resistirme a preguntarle… “¿cuántas puede llevar maestro?” Y me dijo casi sin pararse a pensar “yo fui torero desde antes de la Guerra hasta el 43. Entonces empecé a hacer fotos en unas 100 corridas al año”. Casi 69 años de profesión, de una vida entregada al mundo de los toros.

Me hablaba de la exposición que tiene estos días en Pamplona, con fotos que hizo a personalidades como Hemingway, Gary Cooper, Sofía Loren, Chartlon Heston o Ava Gadner. “Tienes que ir a verla” me repetió un par de veces, como si me conociera de toda la vida.

Al terminar la corrida se bajó con algo de dificultad del burladero, y caminó por el callejón saludando casi a cada paso. ¡Ojalá le vuelva a ver el año que viene! ¡Cúidate mucho Canito!

con Cano en el burladero

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