Un encierro rápido y limpio

Escrito el Lunes, 7 de julio de 2003 a las 10:33 am

encierro

El primer encierro de los Sanfermines del 2003 fue rápido y limpio, como nos gusta a los de casa. En apenas dos minutos y cuarenta y cinco segundos la manada recorrio los 825 metros del recorrido del encierro. Y eso que había mucha gente, muchísima. Siempre decimos lo mismo pero… ¿ cómo explicar que apenas puedas ver al toro entre la muchedumbre de corredores?

Pero a pesar del gentío se han visto carreras bonitas. Esos mozos que se ponen delante de las astas y aguantan unos metros con el aliento del toro en la espalda. Algunos son los de siempre, corredores profesionales a los que aquí llamamos “divinos”. Para ser un divino no hace falta apuntarse en ningún sitio ni pagar una cuota. Tan sólo hay que estar ahí, día tras día y año tras año, a unos centímetros de las astas de los toros. No hace falta ser de Pamplona para ser divino, y hay grandes corredores que vienen incluso desde Estados Unidos o Suecia. Son corredores que viven por y para el encierro y que se ganan el reconocimiento de los demás a base saber llevar a los toros pegados a la espalda. Alguno me comentaba tras el primer encierro que firmaba porque todos los encierros de este año fueran como el de hoy. Y es que así nos gustan los encierros en Pamplona, rápidos y limpios. Los divinos también muestran su valor esos días en los que la manada se rompe y hay que llevar a esos toros sueltos que van repartiendo cornadas. Pero todos preferimos los encierros de tres minutos.

Hoy era el día grande de las fiestas, el día de San Fermín. Las calles absolutamente llenas de gente para ver la procesión. Y niños muchos niños, no sólo para ver a los gigantes y cabezudos, sino para que vayan conociendo al Santo. La procesión está cargada de momentos especiales. La jota de los Amigos del Arte en la plaza del Concejo es uno de los más emocionantes. A muchos se nos ponen los pelos de punta, y alguna que otra lagrimilla rueda al oir esa canción en honor del Santo. Pero hay muchos otros instantes en esas casi cuatro horas que dura la procesión: el baile del los gigantes sobre el pocico de San Cernin, la ofrenda de flores, la rondalla, el “momentico”…

Mañana es el encierro de los Cebada Gago, que por aquí tienen un poco de fama de bichos, ya que han protagonizado algunos encierros sangrientos. Esperemos que no pase nada y que se también un encierro rápido.

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