Plaza de Toros Aquapark

La incesante lluvia del pasado lunes 8 de julio hizo imposible que se celebrara la corrida por la tarde, y es que no paró de jarrear desde las 17:00 h. hasta las 22:00 h. En Pamplona no se había suspendido una corrida de toros en San Fermín desde 1997, cuando fue suspendida por el asesinato de Miguel Angel Blanco.

A pesar de lo desapacible de la tarde, mucho público entró en la Plaza de Toros con ponchos de plástico, paraguas y muchas ganas de fiesta. Hubo cánticos de «¡Sí se puede!,¡si se puede!» y gente que amenizaba la espera a cubierto dando buena cuenta de la merienda. El buen humor no se pierde en San Fermín y el mejor ejempló lo dió Raúl Orive, portero de la plaza, que derrochó sentido del humor con los que osaban entrar en el coso a pesar de la pertinaz lluvia. Raúl se pasa el día en la entrada principal por la mañana y por la tarde, además de estar en el Apartado a mediodía. Y no sólo nunca está de mal humor, si no que el pasado lunes se empeñó en convertir la Plaza en un parque acuático, avisando a todos los que entraban de las diferentes atracciones inventadas por él, y haciendo reír a todo el mundo. Alguien tuvo la buena idea de grabarlo en vídeo, y en pocas horas el vídeo recorrió Pamplona entera y «parte del extranjero».

Ayer martes me acerqué a la entrada de la Plaza para localizarle. No dudé en preguntarle «¿A qué hora empieza el Tutuki Splash» y casi sin inmutarse me respondió enseguida «Pues hasta las 10 nada, que se nos han acabado las colchonetas de adulto…» Me eché a reír, le hice una foto y le dí las gracias. Gente como él son los que hacen grande la Fiesta e incluso la vida misma.

Hace unos años os hablaba de los «castas», nombre con los que en Pamplona se distingue a esos peculiares seres que viven la fiesta a tope, con tantas ganas de pasarlo bien como de hacérselo pasar bien a los demás. Personas que se visten, se trasvisten o desvisten para sacarte una carcajada, o que transforman la Plaza de Toros en un parque acuático, como el bueno de Raúl. Muchos pensábamos que los «castas» eran una especie extinta, pero hemos encontrado al menos un nuevo especímen. ¡Gracias Raúl!

En cuanto al resto de la fiesta, seguimos con encierros rápidos gracias a unos mansos que corren como gacelas, y arropan a los toros con si fueran sus guardaespaldas. Ayer hicieron un encierro muy rápido, 2 minutos y 13 segundos, a pesar de que toros y cabestros resbalaron en todos los tramos del recorrido. Pero eso os lo cuento mañana.

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