No hay toros para todos

En los últimos días rondaba por Pamplona una polémica acerca de los encierros que se están produciendo en estos Sanfermines en particular, y los últimos años en general, caracterizados por su rapidez y «falta de emoción» para algunos. El runrún ha ido a más hasta que hoy, a falta de 3 minutos para el inicio del encierro, algunos mozos se han sentado en el suelo como señal de protesta.

El comunicado que circulaba anoche por Whatsapp y redes sociales decía lo siguiente:

Manifiesto que se compartía estos días por Whatsapp

Desde hace años se aplica sobre el suelo de gran parte del recorrido de encierro de Pamplona (final de Santo Domingo, Plaza Consitorial, Mercaderes, y los primeros metros de Estafeta), un líquido antideslizante que terminó casi por completo con las caídas de los morlacos en la mítica curva de la Estafeta. Estas caídas provocaban que la manada se dividiera, que algún toro quedara suelto lo cual es siempre prólogo para que haya cornadas y heridos graves. A este hecho se añadió el que cada vez más ganaderías entrenaran a sus toros haciéndoles correr, tanto por el encierro, como para que tuvieran un mejor comportamiento en la lidia. El resultado: encierros de 2 minutos y pico, rápidos, compactos y sin grandes percances: pocos heridos y la mayoría de ellos por traumatismos, no por cornadas. Javier Solano lo explica MUY bien:

Este año se ha añadido a la ecuación una variable más: los nuevos cabestros de Uno, más jóvenes y mejor entrenados. Además les han puesto nombres curiosos, y tenemos a dos fenómenos llamados «Ronaldo» y «Messi» que casi todos los días encabezan la manada. Incluso hay apuestas de cuál de estos mansos llegará antes a la Plaza. Los nuevos mansos han llegado este año primeros al final del recorrido en todos los encierros, siempre por delante de los toros, cuando en años anteriores había ganaderías que adelantaban a los cabestros incluso antes de terminar la Cuesta de Santo Domingo. Además este año ha habido encierros donde los cabestros parecían sincronizarse para escoltar a los toros, rodeándoles como si fueran la guardia presidencial.

Meme que circula por Pamplona estos días (de Corella Dibuja)

Cabestros y toros entrenados, pavimento antideslizante… resultado: encierros, muy rápidos, si apenas heridos por cornadas, y los corredores con pocas oportunidades de poder meterse delante de las astas de los toros. ¿Por qué? Por el interés de la Casa Misericordia (los que pagan la fiesta para entendernos) en que los toros pasen en la calle el menor tiempo posible, y llegen a los corrales de la Plaza lo más enteros y aprendidos posible, para que por la tarde en la corrida luzcan lo mejor posible.

La queja de una gran parte de corredores, aficionados, público e incluso colegas fotógrafos es que los encierros están perdiendo emoción que se los están cargando. Y eso ha llevado a la sentada que un buen número de mozos ha protagonizado hoy tres minutos antes de comenzar el encierro.

Otro de los memes que circula por Pamplona estos días

Quiero dejar claro que los corredores piden emoción, no drama, Aquí nadie quiere encierros con cornadas y muertos, pero sí poder correr unos metros con el aliento de los toros en la espalda. Por alguna extraña razón me venían a la cabeza unas declaraciones del que fuera mandamás de la Formula 1, Bernie Ecclestone, cuando sugirió que en los circuitos debería haber aspersores, y si la carrera se volvía aburrida, ponerlos en marcha. Tampoco es esto. Los Ecclestone del encierro querrían quitar el antideslizante y poner cabestros grandes y lentos como elefantes.

Así pues ha comenzado un pulso entre los que organizan los encierros (La Casa de Misericordia) y los corredores del encierro que quieren encierros «más emocionantes». El asunto no tiene una solución clara: por una parte está la seguridad, por otro el espectáculo, y por otro el deseo de tener su momentico delante de los toros.

Creo que os he contado los diferentes puntos de vista, y os quiero dar el mío, desde luego desde el respeto hacia todo el mundo, pero desde la experiencia de haber estado 27 años haciendo fotos del encierro de Pamplona, y el haberlos visto por la tele desde chiquitico.

Lo primero es que no hay que olvidar que el encierro es el traslado de los toros a la plaza, donde serán lidiados por la tarde. En ese recorrido se colaron algunos mozos, y cada vez más hasta nuestros días. También hay que comentar los muchos cambios que ha ido sufriendo el encierro a lo largo del los años, tratando de adaptarse a los tiempos, y corrigiendo defiencias: cosas como el doble vallado (para separar al público de la carrera y dar mayor seguridad) los vallados ciegos (o recubiertos de madera en tramos donde los golpes de los toros podían causar problemas a morlacos y corredores), las gateras en el Callejón (como solución a los montones o mozos caídos), los mansos de cola (para los toros rezagados), las puertas móviles (para evitar que los toros pudieran volver hasta el inicio), la ubicación de los puestos de la cruz roja, la limpieza esmerada del recorrido, el cambio de pavimento… Estas y muchas otras cuestiones han sido incorporadas al encierro, y lo han hecho cambiar a lo largo del tiempo.

A mi juicio es demasiado pronto para sacar conclusiones. Cuatro encierros con los nuevos mansos no son suficientes para plantarse ante la Meca (Casa de Misericordia, e insisto, los organizadores), sobre todo porque ¿cuál es la petición? ¿que pongan cabestros más lentos? ¿Y si hay más cogidas y un percance grave?

Para mí hay problemas más graves que resolver y que tampoco tienen una fácil solución, el principal, la gran cantidad de «falsos corredores» que se quedan viendo el encierro pegados a la pared o refugiados en los portales, o deambulando por el recorrido, porque son un peligro y obstáculo para el resto.

Entiendo a los mozos que quieren buscar su espacio para correr delante de los toros, pero son seis, y no hay toros para todos. El espacio donde realmente se puede correr delante de las astas es apenas la mitad del recorrido, desde el inicio de la Estafeta hasta la entrada a la Plaza de Toros, y las posibilidades de poder colarse delante de un morlaco muy escasas, pero esto no es culpa del antideslizante, ni de los cabestros ciclados, ni de los toros vigoréxicos. El problema es que hay muchos corredores (y ahora hablo de los que corren de verdad) que incluso vienen no sólo de toda España, si no desde el extranjero para lograr ese momento mágico. Así pues pido un poco de paciencia, porque por mucho que nos empeñemos en hacerlos previsibles, los encierros son y será siempre impredecibles. Yo querría un encierro que me permitiera hacer fotos entre el vallado, y no por encima de él; los corredores uno con una Estafeta infinita donde irse metiendo todos por turnos delante de los toros; la Meca, otro donde los toros fueran recubiertos de papel burbuja; y algunos desgraciados otro encierro donde los toros destripasen cada día a tres o cuatro guiris despistados. Y no, no hay toros ni encierro para todos.

Por cierto, la Casa de Misericordia ha reculado un poco hoy, dejando en el banquillo a «Messi» y a «Ronaldo», que no han participado en el encierro de hoy. El resultado no ha sido muy diferente a los encierros anteriores, porque aunque el crono se fue por encima de los 2 minutos y los 40 segundos, gran parte del tiempo fue causa de un toro al que le costó entrar en los corrales una vez llegó a la Plaza. Eso sí, ha habido una tremenda cogida, en la que el brazo de un mozo ha sido atravesado por el cuerno de uno de los de Victoriano del Río.

Encierro día 11, esto es lo que les gusta a los corredores, y a todo el mundo

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