Mucha gente, pocas cornadas

Escrito el Domingo, 10 de julio de 2005 a las 6:58 am

encierro en fin de semana

Como suele ser habitual los fines de semana Pamplona está repleta. Mucha gente que viene sólo para el fin de semana sobre todo desde las provincias limítrofes y la vecina Francia. Lo de ir al encierro fue una odisea, ya que atravesar el gentío era complicado. Iba a la curva de Mercaderes, así que tocaba madrugón. Llegué a las 5,15 de la mañana, el tercero. Porque la curva es como un tienda y cuando llegas pides el turno. Allí estababa Amy, de Getty Images, y Pablo de la agencia Reuters. Por delante casi tres horas de espera aguantando pesados, vigilando nuestras carteras y recibiendo a los demás compañeros fotógrafos hasta casi una veintena. Y discutes con unos argentinos a los que solo tratabas de ayudar y al final te piden disculpas, te haces amigo de un mexicano, hablas con casi todos los compañeros y recuerdas anécdotas de la curva: la del año pasado cuando se cayó Iván (y yo después) tras el impacto de los Miura, aquel parasol que voló cuando un morlaco pasó la cabeza por encima del vallado, la cámara que voló y aterrizó en la cara de un compañero… La leyenda de la curva.

Hasta que llegó la hora y los toros de Dolores Aguirre rápidos y en manada, sin apenas caerse en la curva, pero con mucho peligro. Ya habían corneado a un mozo en Santo Domingo. Luego a dos más en Estafeta y el último en la Plaza de Toros. Pocas cornadas si tenemos en cuenta el gentío que hacía dificil hasta el paso de la manada. Si os fijáis en la foto de arriba veréis el montón de mirones pegados a la pared… Imaginar lo que pasaría si un morlaco se vuelve un poco hacia ese lado. Esos no corren, sólo estorban. Hay un mozo en el medio de la manada con la cabeza afeitada con los toros casi pegados a su trasero. Metros más adelante fue cogido. Quizás porque no se dio cuenta o porque no encontró espacio para salir de entre las astas.

Y poco más. Mucha gente como siempre en fin de semana. Y los de Pamplona esperando a que se despeje la muchedumbre y quedarnos algo más tranquilicos los próximos días. Mañana (domingo) corren los Miura, esos torazos enormes que tanto nos gustan (hay uno de 640 kilos), pero que son tan nobles como enormes… a ver si pueden pasar entre el gentío.

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