Miuras a la carrera

Escrito el Lunes, 11 de julio de 2005 a las 6:56 am

encierro de los miura

Ayer domingo, como suele ser habitual fue el encierro de los Miuras, que el año que viene cumplirán sus bodas de oro como ganadería en Pamplona. Desde que yo recuerdo siempre han corrido el domingo. Al principio para asustar a los mozos ese día de encierrro masificado, y después por su nobleza ya que el recorrido de los Miura por las calles de Pamplona ha sido casi siempre como el de un autobús sin paradas: todos juntos en manada y sin dar cornadas. Es una ganadería de las que gustan en Pamplona. Morlacos grandes, casi gigantes, pero bien proporcionados y con una anchura de cornamenta como para abrazar a una familia.

Pamplona se va quedando más tranquila una vez que ha pasado el fin de semana, así que a partir de ahora disfrutaremos de los Sanfermines “para los de casa”. Y la Fiesta sigue con multitud de actos para chicos y grandes, de día y de noche, sin parar ni un solo instante.

Ayer estuve en el concurso de recortadores que cada año gana en público y espectacularidad. Por parejas dos mozos se enfrentan a una vaquilla con el objetivo primero de hacer un recorte, y luego de colocarle anillas en los cuernos. Recortar es torear sin capote. Esperar a la res hasta el ultimo momento y quebrar su trayectoria con un rápido movimiento. La final de recortes se hace con un toro bravo y ayer fue impresionante. Ganó Javier Sota, un chaval de Tafalla que quebró al toro y mientras el morlaco derrapaba se puso de rodillas mirándole a la cara a pocos centímetros. También sorprendió Miguel Segura, un mozalbete de más de dos metros, y que se movía con una soltura impropia de su estatura, aunque a su lado las vaquillas parecían ovejas.

Mañana os contaré el encierro de los Jandillas, que suelen ser peligrosos. Y si no que se lo cuenten a Julen Madina que el año pasado sintió noventa centímetros de sus astas en su cuerpo (la suma de las trayectorias de las cinco cornadas sufridas por Julen suman esa terrorífica cifra).

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