Los txikis

Escrito el Martes, 11 de julio de 2006 a las 8:45 am

encierro

El encierro de ayer fue rápido y con solo una cogida, algo atípico para la ganadería de los Cebada Gago. Os contaba que los Cebada son una de la ganaderías más peligrosas de los encierros de San Fermín con una media de 1,8 cogidos por encierro. Ayer tan sólo un mozo, el pamplonés Patxi Peña, sufrió una cornada trapera que le atravesó el muslo. Rápidas y bonitas carreras como la de un mozo al final de Estafeta que al sentir el aliento del morlaco a su espalda y el asta rozándole el cogote, se giró, le miró al ‘cebadita’ a los ojos y siguió corriendo como si nada.

Ayer era el día de los txikis, de los más pequeños, que disfrutaron como siempre de la ofrenda de flores al Santo y de los gigantes y cabezudos. Los matrimonios de Pamplona esperan con ilusión la llegada de los Sanfermines para poder llevar a sus hijos a que poco a poco, y casi sin darse cuenta, se contagien de la Fiesta. Y de las carreras por la calle Mayor perseguidos por los zaldikos, quizás pasen en unos años a correr la Estafeta delante de un Cebada o un Miura. Y de ofrecer flores al Santo a cantarle con un periódico en la mano en Santo Domingo. El tener niños se convierte también en un antes y un después para sus padres también por culpa de San Fermín. Es típico que cuando una pareja está embarazada le digan “pues se os ha acabado la fiesta, el año que viene ya te veo con el crío viendo a los gigantes”. Es el paso para muchas parejas del San Fermín de noche al San Fermín de día.

En San Fermín los más pequeños se divierten de lo lindo. Además de los gigantes y cabezudos tienen las barracas, los fuegos artificiales, el estruendo txiki… Mis sobrinos, que andan por aquí, se lo están pasando en grande. A Javier le encantan los fuegos artificiales que cada noche se lanzan desde la Ciudadela, sobre todo porque dice que en Madrid, en su casa, “esto no hay”. Y aunque le dan un poco de miedo (él dice que “sólo un poquito”), los espera ansioso cada noche.

Y poco más. Que ayer hacía un calor casi insoportable y que entre los visitantes ilustres pudimos ver ayer en los toros al presidente del Real Madrid, Ramón Calderón (su esposa es de Pamplona). La ciudad está muy tranquila, estamos los de casa como se suele decir, y yo comienzo mi particular maratón de cenas y comidas con los amigos.?

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