Los malditos selfies

Escrito el Martes, 14 de julio de 2015 a las 11:59 am

Juan José Padilla

Hacer fotos en Sanfermines nunca ha sido del todo sencillo, y el peor enemigo de un fotógrafo en estas fiestas es otro compañero que se cuela sin querer en la imagen, normalmente sólo el objetivo. A veces es inevitable, otras veces nos lo montamos mal nosotros mismos. Con la llegada de los móviles, y de los selfies, aún es peor, y a veces es casi imposible hacer una foto sin que se vea el smartphone de marras, o tienes que esperar a que el “usuario” de turno encuentre el botón gordo pronto y tome la imagen rápido.

En Pamplona hay dos momentos en los que hacer fotos se ha vuelto muy complicado: las salidas de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, y el Patio de Caballos previo a la Corrida. La Comparsa sale cada día, y ahí que van los papás y mamás con los muetes a verles bailar y a huir de los vergazos de kilikis y zaldikos. Los ilusionados progenitores no quieren otra cosa que una foto con Caravinagre, o con el rey tal, o con los zaldikos. “Coletas, venga, ¿un selfie?”. Y los de la Comparsa responden con santa paciencia, sin negarse nunca a nada, hasta tal punto que algunos kilikis, como el ya mítico Caravinagre, ya gastan más tiempo haciéndose fotos que persiguiendo críos a vergazo limpio. Vale que supongo que como padre hará mucha ilusión tener esa foto… pero tampoco hace falta hacerse veinte fotos con todos.

El Patio de Caballos de la Plaza, más de lo mismo. Se supone que hay que tener pase para estar allí, y además los porteros se han puesto pesaditos con este tema, pidiéndonoslo una y otra vez, al tiempo que luego dejan entrar a sus amigos y conocidos de diez en diez. Y cuando llegan los toreros, sobre todo las grandes figuras como El Juli, Padilla o Talavante, es un infierno, ya que apenas pueden dar un paso sin escuchar “una foto, una foto”. Algunos toreros ya se conocen el percal, y o bien llegan con el tiempo justo, o bien se quedan en la capilla, que utilizan como refugio antipesados. Y con eso intenta hacer una foto limpia, sin que justo se te cuele alguien a hacerse una foto con el torero, o que incluso alguno te llegue a poner su móvil delante de la cámara. Y no contentos con eso algunos te preguntan si eres fotógrafo profesional para encargarte fotos allí sobre la marcha. Ayer un abuelo pretendía que me quedara en la puerta del Patio de Caballos para hacerle una foto a su nieto con Padilla. “Yo te la pago” me decía. Le dije que tenía trabajo que hacer dentro de la Plaza, que lo sentía mucho.

Por supuesto que todo el mundo tiene derecho a hacer fotos con su móviles y sus palitos de selfies, pero es un verdadero incordio. Espero que esto sólo sea una moda pasajera.

Alguien comentó - “Los malditos selfies” -

  1. Marcos:

    Fotón

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