La vuelta de Julen

Escrito el Viernes, 8 de julio de 2005 a las 7:05 am

Julen Madina

La noticia del atentado de Londres cayó como un jarro de agua fría durante el almuerzo después del encierro. Pamplona suele vivir en una burbuja durante San Fermín y apenas llegan noticias del “espacio exterior”. Pero las bombas de la city se escucharon desde aquí. La corporación y el arzobispo pedían información durante todo el recorrido de la procesión de San Fermín en esos primeros momentos de confusión. A la tarde antes de la corrida, se guardó un minuto de silencio. Poco me queda por añadir sobre esta noticia… quizás un “Go London, go!”.

La vida sigue, y en Pamplona la Fiesta. Hoy primer encierro. La primera carrera del 2005 tenía varios alicientes a priori: la vuelta de Julen Madina tras la grave cogida del año pasado, el rociado de algunas calles con un producto antideslizante para ver si evitaba las caídas de los toros y el uniforme de los pastores.

Julen volvió por donde solía, y se dejó ver corriendo delante de un toro rezagado desde el final de Estafeta hasta la Plaza, sin que parezca que las cinco cornadas (y no siete como dije ayer) que recibió el año pasado hayan hecho mella en el hombretón de Hernani. Después del encierro Julen estaba feliz, como cuando un atleta gana una medalla y recuerda los meses de esfuerzo. Y es que Madina ha sufrido mucho, pero ha vuelto, y si un Jandilla no pudo quitarlo de la calle para siempre el año pasado… tenemos Julen para rato.

Este año parece el año de los experimentos. El penúltimo es que la primera parte del recorrido (hasta la curva de Mercaderes con Estafeta) ha sido regada con un producto antideslizante con el objeto de conseguir que los toros no resbalaran tanto. Quizás a priori parezca una tontería pero un toro que se cae, es un toro rezagado, y al abandonar la manada el bicho tenderá a soltar cornadas a diestro y siniestro. El encierro de hoy no ha aportado pruebas concluyentes: si bien los toros en general se han agarrado mejor a la loseta, dos han caído como siempre en la curva de Mercaderes y además uno de ellos se dado un golpe tremendo que le ha dejado encajado en el vallado y con un cuerno roto.

El otro experimento de este año ha sido que los pastores del encierro van uniformados: camiseta verde con el escudo del Ayuntamiento de Pamplona delante, y a la espalda un “pastores” en letras blancas. Bueno, más que un experimento era una necesidad y ahora se ven mejor entre ellos y se harán respetar mejor.

La carrera de los toros de Domecq Bohórquez ha sido increíblemente rápida (2 minutos y 53 segundos) sobre todo si tenemos en cuenta el percance del toro que se quedó atrapado en la valla. Apenas dos heridos leves, entre ellos una candiense de 19 años que corría en chancletas y que fue alcanzada por un morlaco que le dio un fuerte golpe en la espalda, pero sin que hubiera cogida. Los guiris siguen sin enterarse.

Y a ver mañana (día 8). Corren los toros de Cebada Gago que siempre han sido muy peligrosos en Pamplona, y que además este año son increíblemente astifinos.

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