La magia de Santo Domingo

Escrito el Miércoles, 11 de julio de 2012 a las 4:30 pm

En San Fermín todo tiene su protocolo sus pequeños o grandes momenticos. El de Santo Domingo es quizás de los más conocidos y emocionantes, cuando los mozos cantan al Santo antes de empezar el encierro.

Todo empieza a las 7.30 de la mañana, cuando los encargados de colocar una pequeña imagen de San Fermín llegan bajo la hornacina con una escalera. Primero el tablón con los pañuelos de las peñas, luego el Santo, luego el báculo que se solía caer, luego las candelabros, luego las flores y por último encender las velas. Desde esa hora muchos mozos se quedan mirando al Santo y rezando, y pocos osan a pasar por delante sin dirigirle una mirada. A las 7:53 se produce un silencio casi tenso, se oyen casi hasta las respiraciones de los mozos que empezarán su cántico a las 7:55 en punto. “A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guie en el encierro dándonos su bendición”. Desde hace unos años se canta una segunda vez en Euskera, gracias al empeño de unos mozos que van con unos cartelones grandes con la letra y que muchos no aciertan aún a pronunciar.

El cántico se repitirá dos veces más, puntualmente, cuando falten tres y un minuto para que lleguen las 8 de la mañana y de comienzo la carrera. Cada vez habrá menos gente cantando, porque los mozos abandonan la cuesta de Santo Domingo para colocarse más arriba, en función de la zona en la que quieran encontrarse con la manada. Cada vez mas nervios.

En Santo Domingo sólo corren desde casa, siempre los mismos. Ayer varios corredores preguntaban por otro que llegó un poco más tarde de lo habitual. Se podría hasta pasar lista. Es un tramo muy complicado: los toros están frescos y cuesta arriba son mucho más rápidos que los humanos, por lo que la carrera consiste en aguantar un momento y apartarse. Además es el único tramo del encierro en el que todavía hay aceras, lo que añade un poco más de dificultad. Y por si fuera poco, la primera parte es como un tunel: dos muros de piedra en los que no hay lugar ni opción para el refugio. Sin embargo no suele haber muchos percances… quizás sea porque estando la hornacina del Santo justo ahí, la cobertura de su manto es máxima.

Alguien comentó - “La magia de Santo Domingo” -

  1. Joan Buigues:

    Yo te cacé mientras hacías esta foto 🙂

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