La locura de sol

Escrito el Viernes, 12 de julio de 2002 a las 10:46 am

Sol

Pamplona es única en muchas cosas, y también en la fiesta de los toros. Sol y sombra, dos maneras de entender y disfrutar de una tarde de toros en la Plaza de Toros de Pamplona.

El público de sombra es como el de cualquier plaza. Gente dispuesta a disfrutar de los toros y que permanecen absortos a la lidia. La gente viste con correción y se mantiene en silencio.

Sol es irreverente, salvaje. La gente de Sol va a divertirse por encima de todo, y si puede ser con una buena faena mejor. Pero la lidia puede llegar a ser irrelevante. Algunos ni siquiera prestan atención a ese torero que se juega la vida unos metros más abajo. Visten de manera “estrafalaria”: toallas, delantales, batas de médico, gorros… con todo tipo de variantes y disfraces. Así que no es raro encontrarte en la plaza por ejemplo, a un casi perfecto Maradona con su camiseta de la albiceleste, su barriguita cervecera, el balón literalmente cosido a la bota y la nariz empolvada. Los habitantes de Sol, las Peñas.

En Sol todo parece ir al revés. Llueve siempre aunque estés a cubierto. Casi siempre sangría pero también cualquier otra cosa. De ahí que a los pocos minutos el novato se da cuenta de que la vestimenta tiene un sentido. Una de las cosas peores que te pueden pasar en Sol es que te canten un “cumpleaños feliz”, ya que los más probable es que no sea tu cumpleaños. Pero lo malo es que el regalo seran unas decenas de vasos de sangría sobre tu cabeza. En Sol todos entran de blanco y salen de otro color dependiendo de la bebida y la comida de la gente que te rodea. En Sol se canta, se baila se ríe, se bebe, se vuelve a beber y se come.

Y se como bien. Aunque el panorama pueda parecer poco propicio la merienda es sagrada. Y los de la solana no comen bocatas de chopped. “¿Alguien quiere un langostino?” oyes a tu esplada y ves un “tupper” lleno de crustaceos con una pinta excelente, e incluso la mayonesa como extra. La merienda es tan sagrada y los de Sol tan irreverentes que incluso muchos salen de los tendidos y andanadas y meriendan en los pasillos. El panorama es impresionante: paellas, cigalas, espaguetis, estofados, ensaladas, vino, sorbete de limón, pasteles. Y muchas veces basta un “¡que buena pinta tienen esas alubias!” para que te lleves un plato impresionante acompañado de un “prueba este vino que verás que rico”. La merienda y la bebida unen. El novato se siente acojido por esa gran madre que le da comer y beber.

La locura se convierte en colectiva cuando todo Sol repite la misma tontería, como por ejemplo bailar y cantar “La chica ye-ye” o la de “con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero”. De repente en una peña comienzan a señalar a alguien mientras corean ” ¡Que cante Bisbal!, ¡que cante Bisbal!” Hasta que casi obligado un mozo con un parecido razonable a David Bisbal se pone de pie y canta.

Así pues la bacanal de las tardes de toros en Pamplona son completas: toros, sangre, pasión, alcohol, merienda, música, baile… ¿Alguien da más?

Ayer estuve en los toros, en Sol. Y aunque no estaba Blondie me lo pasé muy bien. Tanto que esta crónica lleva un poco de retraso…

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