La larga despedida

Escrito el Miércoles, 15 de julio de 2015 a las 2:11 pm

toros, pamplona, sol
El 14 de julio es el último día de San Fermín, que llega a su fin a media noche, con el Pobre de Mí. Es el día de las despedidas. Por la mañana el último encierro, y según este termina, se retira por completo el vallado. Primer momentico de angustia, cuando en apenas una hora los chicos de Juan Ignacio Aldaz dejan el recorrido vacío de los maderos del encierro. Pamplona se empieza a transformar, comienza a volver a la normalidad, y sabes que esto es el principio del fin.

A medio día es la despedida de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, que dicen también adios a los más pequeños y a los no tan peques, hasta el año que viene. Y entonces sabes que no volverás emocionarte escuchando la gaita, y viendo bailar a los gigantes… hasta dentro de 356 días, cuando llegue de nuevo el 6 de julio. No habrá más carreras delante de los zaldikos, y el palo de los kilikis reposará en en suelo, junto a las cabezas de cartón piedra. La transformación continúa.

Por la tarde la última corrida, la última merienda… Tras la muerte del último toro las txarangas de todas las peñas bajan al ruedo para tocar a modo de despedida. Y sabes que la plaza no volverá a llenarse, y que no volverás a cantar “La chica ye-ye”, “El Rey”, o “No hay tregua” como si no hubiera un mañana. Y cae la noche, y sabes que los fuegos artificiales serán los últimos y que no volverán a teñir de luz y color el cielo de Pamplona, hasta el año próximo.

Y llega el Pobre de Mí, y por una parte te quieres morir, pero por otra estás contento por lo bien que lo has pasado, pero sobre todo pensando que ya falta menos para San Fermín 2016. Menos de 365 días… 356 y bajando. Se hará largo hasta que llegue el 1 de enero. Desde ahí todo es ya cuesta abajo: dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril… Te quitas el pañuelo rojo del cuello, lo besas, te lo anudas a la muñeca, y aunque esté un poco triste, bailas y cantas hasta que el cuerpo aguante.

Comenta si te apetece