La incombustible Comparsa de Gigantes y Cabezudos

Escrito el viernes, 14 de julio de 2017 a las 8:03 am

Sigo un poco molesto por algunas imágenes que se están trasladando de los Sanfermines en algunos medios de comunicación nacionales, que no responden para nada a la realidad global de la Fiesta. Así que insistiré una vez más.

En Pamplona, como en muchas fiestas populares o grandes concentraciones de ocurren muchas cosas que no son para nada aceptables. Una de ellas son las agresiones sexuales que, desgraciadamente siguen ocurriendo. La diferencia es que Pamplona ha dicho basta. Y se da visibilidad a estas cuestiones, no escondemos nuestras vergüenzas, precisamente porque nos horroriza que estas cosas pasen en “una fiesta sin igual” como son los Sanfermines. El resultado está siendo que se producen menos, y que se denuncian más, y lo que antes era un impresentable que le da por tocarle a una mujer, se convierte ahora en una denuncia, una detención, una multa, y la notificación a los medios de que esto se ha producido. Quizás como efecto secundario haya venido menos gente a Pamplona, pero os puedo asegurar a los que se lo hayan planteado alguna vez, que las agresiones sexuales son muy pocas, aunque una sola ya me parezca grave.

A algunos medios parece que hablar sólo de nuestras vergüenzas les funciona mejor, y se dejan el 99,9% de las fiestas de San Fermín en el tintero. No hablan de las Dianas, de almuerzos, de las Peñas, de las actuaciones musicales, del Estruendo de Iruña, de los vermús, del concurso de recortadores, de la pelota, de los encierros txikis, de los fuegos artificiales, del apartado, del baile de la alpargata, del toro de fuego, de las barracas, de los espectáculos callejeros, de las verbenas, de los conciertos de Jazz, de las jotas, de los dantzaris, de las exhibiciones de deporte rural, de la feria del ganado, de las txarangas… y de la Comparsa de Gigantes.

Cada día recorren las calles de la ciudad los gigantes, los cabezudos, los kilikis y los zaldikos. Los gigantes deleitan a todos con sus bailes, con pasos que parecen imposibles para su peso y tamaño. Zaldikos y kilikis reparten estopa a los más peques con sus bolas de gomaespuma persiguiéndoles calle arriba, abajo… Y las eternas foto. Hasta Caravinagre parece sonreír cada una de las mil veces que le pedirán que pose cada mañana.

La paliza que se pegan los miembros de la Comparsa es increíble, sobre todo los días donde el calor aprieta. Su entrega es absoluta, y quizás por eso sean tan populares, y no sólo entre los más pequeños. En los últimos años Caravinagre ha sido protagonista varias veces del cartel oficial de las fiestas. Cuando llegan al final de su recorrido diario para recogerse en el zaguán del Colegio de las Teresianas, están completamente agotados… hasta el día siguiente.

Y esto es uno sólo de los actos de las 204 horas de fiesta ininterrumpidas que son los Sanfermines. Aunque me temo que de esto no hablan en algunos medios.

En un rato será la despedida de la Comparsa, que dicen adiós hasta el año que viene. Esto se acaba. Parece que he sobrevivido un año más…

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