La dieta sanferminera

Escrito el Lunes, 9 de julio de 2012 a las 1:02 pm

Muchas y quizás demasiadas veces, la gente identifica a los San Fermines como la fiesta del beber, cuando es en realidad la del comer. Hablando con muchos amigos, al comentarles que soy de Pamplona o que nunca me pierdo los Sanfermines el comentario se repite: “no se cómo aguantáis tantos días bebiendo”. Y yo siempre les contesto con un “es que comemos mucho, y comemos bien”. Porque San Fermín es, al menos para los de Pamplona o para los habituales en la Fiesta, un reguero de almuerzos, meriendas, cenas, aperitivos… En estos días uno puede tener una agenda más apretada que la de un ejecutivo, los restaurantes siempre llenos, y las cocinas particulares repletas de ollas y perolas con guisos para un regimiento.

Ayer por la tarde estuve en los toros, en sol, como siempre cobijado en los amables brazos de la Peña Rotxapea ¡Menuda tarde! El primero picoteos varios: unas banderillas de encurtidos y un choricillo picantón que me pasó Goyo (aplausos). El segundo, cocina de fusión: ruffles al jamón con salsa de bonito con tomate (petición mayoritaria de oreja). El tercero, la bebida: el tradicional Sunny con vodka en su perfecta dosis, bien fresquito (vuelta al ruedo) . El cuarto, la receta familiar: las albóndigas que demostraron que mi hermana ha recogido con tino la receta de mi madre, a la que eché ayer mucho de menos (dos orejas). El quinto, del Cantábrico: espectacular bonito con tomate de Izaskun a la que tuve que besar nada más probarlo (dos orejas y fuerte ovación). El sexto, los postres: se nos olvidó llevarlo, pero los chicos de la Rotxa nos pasaron tarta de almendras y trenza del reino (una oreja).

El momento mágico de la tarde de toros se produjo cuando uno de la Peña Rotxapea sacó una revista de “Saber Vivir” con la mismísima Concha Velasco en la portada. Totalmente surrealista. Y más aún cuando empezamos a leer los artículos de dietética y nutrición. Nos dio la risa floja y no pude evitar dejarme hacer la foto que veis más arriba. La foto me la hizo por cierto mi amigo y casi hermano Tuca, con el que llevo 20 años haciendo fotos en San Fermín, y al que el año pasado echamos de menos por su encuentro con la australiana kamikaze de la fuente de Navarrería.

En fin, que como siempre lo pasamos muy bien. Por cierto, la crisis, la edad y que muchos mozos se convierten al fin en papás están haciendo estragos en las Peñas por lo que la solanera se ha renovado un poco. Las Txarangas tocan canciones nuevas (genial el Mamma María de la Rotxa), los mozos ya no van plastificados, cada vez se tira menos bebida, y la gente saca sus smartphones para hacerse fotos sin miedo a recibir un chorro de sangría.

Volviendo el tema de la dieta… este año nos hemos quedado sin almuerzos. Era tradicional que, tras editar las fotos del encierro, los fotógrafos del Diario nos fuéramos a almorzar: unos huevos fritos, o un estofado de toro, o un ajoarriero… La necesidad de acelerar la edición de papel del periódico, y de publicar también fotos en Internet, ha dado al traste con ese momentazo del día. Así que casi os podría decir que estoy a dieta.

PD: Gracias al Blondie (amigazo) por conseguirnos las entradas como siempre, y por preocuparse por nosotros y encargar a Cris que nos cuidara nos cogiera sitio. Y a Cris por haberlo hecho tan bien. Y a la Rotxa, por ser tan tan tan geniales.

Comenta si te apetece