Expulsado de Pamplona

Escrito el martes, 11 de julio de 2017 a las 7:54 am

El comentario generalizado estos días en Pamplona es que hay menos gente. Algunos hoteles ya avisaron que tenían plazas disponibles, sobre todo una vez pasado el fin de semana. Creo que el tiempo inestable no ha ayudado, aunque en Pamplona apenas ha llovido estos días. Otra causa podría ser el miedo a los atentados yihadistas. De hecho el casco antiguo de Pamplona está prácticamente sellado, con barreras de hormigón cerrando prácticamente todos los accesos. Sin datos oficiales el tema me preocupa poco, sobre todo si no vienen algunas personas.

Ayer fue expulsado de Pamplona un ciudadano argelino, que ha sido condenado además a pagar una multa y a no volver a Pamplona en los próximos 16 meses. El sujeto no tuvo otra ocurrencia que simular un atentado yihadista en plenos fuegos artificiales, justo en uno de los puntos que registran más aglomeración de gente, la calle Yanguas y Miranda. El condenado arrojó una mochila al suelo al tiempo que levantaba la mano portando un objeto, profiriendo gritos en árabe con intención de provocar el pánico en una zona que reune a miles de personas cada noche.

No recuerdo que nadie haya sido expulsado de la ciudad y condenado a no volver a pisarla en tanto tiempo pero me parece una medida que quizás habría que extender a otros comportamientos. Sería el caso de los carteristas, que como cada año vienen a Pamplona a hacer el agosto en julio, y que en el improbable caso de ser trincados, salen a la calle antes que los policías terminen sus informes.

También sobran los guiris que vienen a Pamplona sin saber a qué ni a dónde, y piensan que están en un territorio válido para cualquier comportamiento incívico. Un grupo importante de ellos fue expulsado ayer tarde de los toros, por tirar todo tipo de objetos desde andanada hacia los tendidos. Las peñas de abajo se hartaron, y empezaron a increparles. Intervino la seguridad de la Plaza de Toros y se los llevó fuera.

Tampoco queremos por aquí a los busca broncas y ni mucho menos a los que quieran aprovechar estas fiestas y los excesos para cometer agresiones sexuales. Creo que este año se están produciendo muchas menos, y que se han reducido a algunos casos aislados de algún imbécil que se ha propasado (no quiero quitarles importancia, ni trivializarlos). Respecto a las agresiones sexuales: estoy orgulloso de que en mi ciudad este tipo de comportamientos se denuncien y se persigan. Nosotros hemos optado por hablar de ello para erradicarlo. Algunos pensarán que lo que pasa en Pamplona es horrible. Desgraciadamente cosas iguales o peores pasan en todas las fiestas del mundo, pero no se denuncian o persiguen tanto como aquí.

Veremos cómo termina la Fiesta, que ya hemos pasado el ecuador y esto va ya cuesta abajo.

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