El primero tranquilo

Escrito el domingo, 8 de julio de 2018 a las 11:06 am

El primer encierro de ayer de la ganadería del Puerto de San Lorenzo fue… tranquilo. Más o menos. Empezamos con una lluvia previa. Medio litro por metro cuadrado dicen, justo una hora antes de la carrera. Me pilló en la Plaza del Castillo camino de Estafeta y tuve que refugiarme en Casa del Libro donde me prestaron una bolsa de plástico para proteger la cámara. El suelo se quedó obviamente muy mojado, aunque el antideslizante que se aplica al suelo días antes de las fiestas es, y nunca mejor dicho, mano de santo.

Los morlacos del Puerto de San Lorenzo salieron a toda pastilla corneando en Santo Domingo a uno de los habituales de este tramo, Eder Sanz, que se llevó un puntazo en el muslo, siendo el único corneado del encierro de ayer. En la Plaza del Ayuntamiento “Cuba”, un toro de 625 kilos, le dio una voltereta a un canadiense que afortunadamente sólo sufrió contusiones y que prometió qu este ha sido “su primer y último encierro” y volverse a Montreal protagonizando la portada de hoy de Diario de Navarra.

En la Curva de Mercaderes dos mozos guiris saltaron a lo Fosbury por encima del vallado, llevándose por delante a mis compañeros Fernando Pidal (Diario de Navarra) y Susana Vera (Reuters). El amigo Fernando salió despedido y cariñete Susana aún consiguó una foto mientras se caía con unas zapatillas en primer plano. Yo los vi desaparecer del vallado desde un balcón unos metros más adelante al comienzo de Estafeta. Debajo de mi balcón un mozo se cayó tropezando con un manso, y se encontró de frente con un toro que se había caído y estaba vuelto. El toro se deshizo de él como con desgana, y después de amagar a la derecha con un grupo y a la izquierda con uin guiri despistado siguió a la manada. Bonitas carreras y sustos en Estafeta y en el Callejón… y otro encierro de los rapiditos, 2 minutos y 10 segundos. Balance de heridos: un corneado y cuatro traslados por contusiones y fracturas. Lo que viene a ser un encierro “tranquilo”.

Entre las anécdotas para la historia ayer tuve un nuevo encuentro con los carteristas, que como cada año vienen a Pamplona a hacer su agosto en pleno julio. Lo típico que pasa una Txaranga, y con los apretujones y el ruido notas algo a la altura del bolsillo que resulta ser una mano de una señora que bajo un jersey intentaba vaciarme los bolsillos. Me encaré con ella pero su compinche salió al quite mientras la ladrona huía, la perseguí gritándole, hasta que la alcancé y le presioné para que me devolviera mi dinero. Le dije que me faltaban 50 euros. Abrió una cartera y me dijo “te doy de los míos” y se fue. Cuando se fue me di cuenta que me faltaban 80, y maldije mi mala cabeza, y a la ladrona que tan “fácilmente” me había devuelto sólo una parte del hurto. Cuando llegue a casa me encontré una sorpresa mayor… Mis 80 euros estaban perfectamente colocados en mi cartera… y por otro lado tenía los 50 euros generosamente donados por la carterista. Quien roba a una ladrón…

Y poco más, bueno que el amigo Germán cumplió ayer los 50, aunque sigue pareciendo que tiene veinte menos y que es australiano, aunque es de Vergara y cincuentón.

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