El año que ganamos el Mundial de Fútbol

Escrito el Lunes, 12 de julio de 2010 a las 3:03 pm

Fue un 11 de julio, en medio de las fiestas de San Fermín. En la Plaza de Toros se lidiaban los Miura y la gente comenzó a huir a mansalva a partir del cuarto toro de la tarde. Las Peñas no habían ido a la Plaza, como protesta a una denuncia del Ayuntamiento hacia dos pancartas del año pasado por enaltecimiento del terrorismo (archivado por la Audiencia Nacional). La Plaza de toros tenía así un aspecto muy extraño, con un silencio casi sepulcral, y cada vez más vacía.

El torero Juan José Padilla fue corneado por el primer toro de la tarde, un Miura de nombre Lengüeto, pero volvió de la enfermería tras comprobar que tenía todo en su sitio. Mató al morlaco de una estocada certera y se llevó una oreja.

Juan Pedro Lecuona, que había sido cogido por la mañana en el muslo, descansaba en una cama del Hospital de Navarra, viendo el partido de la selección y resignado ya a perderse el resto de encierros de este año. Juanpe es forofo del Real Madrid, y justo ese día había corrido con la camiseta de Raúl. Quizás viendo a Villa en la tele y el resultado del encierro pensó que llevar esa camiseta no había sido buena idea.

Muchas zonas de la ciudad estaban vacías, y otras repletas de gente alrededor de las pantallas donde se podía ver a la Roja. Repleta estaba la Plaza del Castillo, llena de miles de personas que sufrieron hasta aquel minuto 116 en el que Iniesta canalizó toda la energía de los millones de españoles que veíamos la final, y mandó el balón al fondo de la red.

Iniesta fue el Chupinazo que hizo estallar la alegría y la fiesta. Casillas se convirtió en San Fermín, salvando a España en dos claras ocasiones de Robben. Xavi fue como los fuegos artificiales, maravillando a todos con su magia. Piqué se convirtió en el Rey Europeo de la Comparsa, siempre dando la cara, enorme, con maestría. Capdevilla fue el pastor del encierro, haciendo una labor muy importante, y pasando casi desapercibido. Busquets parecía un mozo de peñas de esos que por la mañana llevan un gigante y por las tardes se van a los toros, y hacen barra… y valen para todo, y todo lo hacen bien. Ramos era Lecuona, corriendo incansable y jugando con el peligro. Puyol se convirtió en Caravinagre, persiguiendo a los holandeses como el kiliki a los niños de Pamplona. Xabi Alonso fue Irujo, el incansable pelotari capaz de lanzar la bola a la otra punta de la cancha. Pedro fue el zaldiko, que correteaba por todos lados, poniendo alegría en las calles. Y Villa fue el matador de toros, de esos que siempre dan juego y cortan orejas.

Y ganamos.

(la foto es de Eduardo Buxens)

2 comentaron - “El año que ganamos el Mundial de Fútbol” -

  1. Raúl Hernández González:

    Y Javi Martínez, luciendo pañuelico en la celebración 🙂

  2. Miren:

    Felicitarte por tus fotografias.Saludos

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