El año de El Tuli

Escrito el jueves, 7 de julio de 2016 a las 6:09 am

chupinazo2016

“Pamplonesas, Pamploneses, Viva San Fermín” así se arrancó Jesús Ilundáin Zaragüeta, apodado ‘El Tuli’ antes de lanzar el Chupinazo de 2016. Luego supongo que la emoción y los nervios le hicieron dudar, y tuvo que apoyarse en el alcalde Joseba Asirón para completar con el clásico “Iruindarrak, ¡Gora San Fermín!”

La Corporación de Pamplona decidió que este año el Chupinazo no lo lanzaría ni un concejal ni alguien desginado por los concejales de la ciudad, si no por votación popular entre una serie de candidatos. De entre todos los propuestos hubo uno que se impuso claramente a todos, y no fue otro que El Tuli. Jesús tiene ya 85 años, y durante los días previos ha vivido la emoción que ayer casi no pudo reprimir en el balcón de la Plaza Consistorial, dirigiéndose no sólo a los que estaban físicamente allí, si no a los que lo siguieron a través de las pantallas colocadas por toda la ciudad, o por televisión o Internet.

Entre los múltiples méritos de El Tuli, está el de haber sido el “inventor” de el célebre cántico que se recita en los prolegómenos del encierro, ese que dice… “A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guie en el encierro, dándonos su bendición”. La letra y la música no son cosa suya, pero sí el hecho de empezar a cantar de manera espontánea esa tonadilla que se ha convertido uno de los icónos de San Fermín, y que pone los pelos de punta a los que amamos esta ciudad y sus fiestas.

Todo empezó de manera espontánea. Un día se puso de rodillas con un amigo del que ya no recuerda el nombre y se pusieron a cantar. Al día siguiente ya eran diez, y cada vez más hasta convertirse en una tradición, hasta que pasados varios años que las monjas del Hospital Militar que por entonces estaba en Santo Domingo, tuvieron a bien traer una figura de San Fermín para que recibiera ese cántico-plegaria.

A pesar de esa hazaña, El Tuli no tiene una estatua, y hasta ahora pocos conocían la historia del este mozo de la Peña El Bronce. Los navarros convertimos en tradición aquello que nos gusta y repetimos, eso es en esencia San Fermín. Así empezó el encierro, el rito del pañuelo rojo, la ropa blanca, el Estruendo,el Pobre de Mí oficial,el del Guti… Casi todo en esta fiesta empezó así, de manera espontánea, hasta convertirse en algo tan nuestro que nos hace emocionarnos porque lo sentimos propio. Así que como veis que lanzara el Chupinazo es lo menos que se merece don Jesús.

Y es que El Tuli es el penúltimo casta. En Pamplona se solía decir “es un casta” a esas personas que como El Tuli, viven la fiesta apasionadamente, y que siempre buscan la manera de hacer algo divertido. De esas tonterías como os decía han surgido la mayoría de los ritos y los actos de San Fermín.

Por cierto, que no se si se convertirá en tradición, pero hasta aquí ha llegado como era de esperar la celebración de la selección islandesa de Fútbol, y tanto en el Chupinazo como en los momentos posteriores los mozos la han importado como un cántico o ritual más.

Y como nota curiosa del día… el extraño astronauta que salió al último balcón del Ayuntamiento para dar la bienvenida a Obama a la “rebel city” de Pamplona, y del que nadie ha dicho ni pío, en el sentido de que no sabemos quién o porqué.

Me voy para el encierro… Está lloviendo, y esto no es nada tradicional, así que recurriré a El Tuli y empezaré… “A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón…”

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