‘Curioso I’, el toro que no quiso correr el encierro

Escrito el domingo, 12 de julio de 2015 a las 12:39 pm

encierro jose luis escolar

Ayer debutó en Pamplona la ganadería de José Luis Escolar, y lo hicieron de una manera peculiar, ya que de los seis toros que salieron de los corrales, sólo cinco llegaron a la Plaza de Toros. Había precedentes de toros que habían vuelto a la casilla de salida y de un toro que se negó a salir siquiera al asfalto, pero nunca se había visto, y menos recientemente, a un morlaco salir, darse la vuelta, y terminar de nuevo en los corrales.

“Curioso I” se llamaba este toro que, tras pasar muy nervioso toda la noche, salió a cola de la manada. Allí recibió algún varetazo de los pastores, algo que se hace habitualmente para obligar a los toros a empezar la carrera con brío. Se ve que no le sentaron bien, y justo en la línea roja que marca la zona que no deben traspasar los corredores, se dio la vuelta, mientras sus compañeros de camada siguieron Santo Domingo arriba a toda velocidad. El pastor José Miguel Aráiz, popularmente conocido como “Rastrojo” intentó atraerle cuesta arriba, pero el toro parecía más interesado en ir a por él que en seguir hacia arriba. “Curioso I” se fue de nuevo abajo, hasta las puertas de los corrales que estaban cerradas, mirando desafiante a un cámara de televisión que incluso retrocedió unos pasos, a pesar de estar detrás del vallado. Al final le abrieron las puertas de los corrales, y allí lo dejaron, mientras se empezó a mover el dispositivo para tomar la decisión sobre qué hacer.

El resto de toros de José Luis Escolar llegó a la Plaza de Toros en menos de tres minutos, propinando cuatro cornadas. Yo estaba en la entrada a la Plaza, sobre la bajada al callejón, y no entendíamos muy bien qué pasaba, ya que pasó mucho tiempo desde que los toros pasaron bajo nuestros objetivos, y no escuchábamos el cohete que anuncia que los toros están ya en los corrales. En principio pensamos que algún toro estaría sembrando el pánico en el ruedo, pero tampoco escuchábamos gritos. Hasta que alguien nos chivó que había un toro en los corrales. “Falta uno” escuchamos. Un escalofrío me recorrió la espalda, pensando en el peligro de un toro suelto con mucha gente despistada en el recorrido, aunque faltaban los mansos de cola. Afortunadamente enseguida llegó la noticia de que “Curioso I” se iba a quedar en los corrales y que no saldría al encierro.

Fueron los pastores, en conversaciones con el ganadero, Policía Foral, Protección Civil y Casa Misericordia los que tomaron la decisión más sensata, que el morlaco permaneciera en los corrales, dando por concluído el encierro. Haberse empeñado en obligar a “Curioso I” a correr el encierro habría sido una barbaridad, y hoy estaríamos hablando de muchos heridos o algo peor.

Una vez tomada la decisión, el problema era solucionar el traslado del morlaco hasta la Plaza de Toros, algo que aunque lo parezca, no es nada sencillo. Los corrales de Santo Domingo no cuentan con una infraestructura que permita poder cargar un toro en un camión, así que se tomó la decisión de hacer un “encierrillo” al revés. El encierrillo es la carrera que cada noche realizan los toros que van a correr el encierro de las 8 de la mañana, desde los Corrales del Gas de la Rochapea, hasta los de Santo Domingo, donde los toros duermen. Así que el toro bajó a los Corrales del Gas acompañado por los mansos de cola del encierro, y allí se le metió en un camión para trasladarlo a la Plaza de Toros, con el resto de sus compañeros.

De esta manera el encierro del 11 de julio pasará a la historia como aquel encierro en el que salieron 6, llegarón 5, en el que se produjeron 4 cornadas, y que duró apenas 3 minutos… 2 minutos y 43 segundos para ser exactos, y todo por un tal “Curioso I”. Al que le gusten las cábalas que juegue.

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