Chupinazo de intermedios, rejones de lluvia extrema

Escrito el lunes, 7 de julio de 2014 a las 12:56 pm

Chupinazo Plaza del Castillo

Los que me conocéis sabéis que otra de mis grandes pasiones es la Fórmula 1, y el 6 de julio de ayer en Pamplona fue como un Gran Premio de Gran Bretaña: ahora llueve, ahora no, ahora chispea, luego jarrea, sale el sol y se nubla…. Para estos menesteres los coches de Fórmula 1 cambian de ruedas de seco (slicks) a neumáticos de lluvia que pueden ser intermedios (para cuando la pista está mojada) o de lluvia extrema (para cuando llueve, y la pista está con mucha agua). En el Chupinazo tuve suerte y pude salir a pista on intermedios: sólo llovió en los instantes previos, y el cobijo del escenario de la Plaza del Castillo fue suficiente para empezar la fiesta sin mojarme demasiado. Luego salió el sol y hubo tiempo de hacer más fotos de agua, pero esta vez de la que caía desde los balcones del Casco Antiguo de Pamplona, reclamada por los mozos con los habituales cánticos: “no seas rata, que el agua está barata”.

Por cierto que el Chupinazo este año fue puntual, y volvimos a lo de siempre. El cohete este año lo lanzó Mikel Martínez Monreal, Presidente de Cruz Roja Navarra, por aquello del 150 aniversario de esta institución.

Quizás por el mal tiempo, el multitudinario Chupinazo no lo fue tanto y aunque en las plazas y calles de Pamplona estaban a rebosar, se podía avanzar por ellas sin muchos problemas.

Por la tarde me tocaba la Corrida de Rejones, habitual el día 6 en Pamplona. Llovió en las horas previas, y pusieron lonas sobre el albero para evitar tener que suspender la tarde de toros. Durante los 3 primeros toros no hubo problema, pero justo antes del cuarto toro empezó a jarrear, y así estuvo hasta que el navarro Roberto Armendáriz salió por la puerta grande tras cortar un total de 3 orejas.

Torero bajo la lluvia

Trabajar una hora larga bajo un intenso aguacero es un infierno. Por un lado tienes que proteger la cámara y el objetivo, por otro lado tienes que evitar mojarte, y todo en el pequeño espacio del burladero. Al final de calas entero, se te quedan las manos como a un náufrago, el agua se te mete hasta en las lentillas y apenas puedes enfocar. Aún tengo la mochila secándose, aunque afortunadamente el equipo no sufrió daño alguno (hice un apaño con una bolsa de plástico para proteger la cámara). Y las fotos quedaron bien, gracias sobre todo a la labor de edición de mi amigo/hermano Tuca, que me echó un capote y una merecida bronca por tirar demasiadas fotos (en el Diario de Navarra un compañero te edita las fotos de los tres primeros toros, para adelantar trabajo, porque el periódico está en la calle a las 11 de la noche).

Y poco más os cuento, que al final casi no he parado, y tras el encierro he estado en la Procesión. Porque hoy es 7 de Julio, San Fermín.

Por cierto, podéis ir viendo mis fotos en mi cuenta de flickr

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