Born to run

Escrito el Miércoles, 10 de julio de 2002 a las 10:49 am

joe distlerEsta mañana en la curva de Mercaderes en el encierro he visto a Joe. Ha aparecido de la muchedumbre y medio cojeando se ha plantado delante de un toro que se había caído en la curva tratando de llamar su atención. Y lo ha conseguido ya que el toro se ha levantado y ha continuado la marcha.

Joe Distler es un neoyorkino que lleva corriendo los encierros más de 35 años. Su pelo ya no es rubio sino plateado y su cojera no es una herida de guerra sino del encierro. Ya no lleva la camiseta roja sin mangas de hace dos años sino una chaqueta roja con el escudo de Pamplona bordado en la espalda. Hace años un toro le arrolló dejando maltrecha su cadera que tuvo que ser sustituida por una prótesis. Pero Joe, lejos de desanimarse y abandonar continúa fiel a su cita y sigue viniendo a Pamplona año tras año. Se le ve por la calle con su leve cojera y se le ve todos los días corriendo en el encierro entre la curva de Mercades y el principio de la Estafeta.

Hoy se ha estrenado en Pamplona un documental titulado “The Runner” que cuenta la historia de Joe y de los encierros de Pamplona. Joe reconoce que cada día vive angustiado antes y después de cada encierro, pero que no podría vivir si sentir esa emoción diaria. Es otro enganchado a esta Fiesta.

Hace un par de años, haciendo un reportaje sobre la curva de Mercaderes hablabamos con una fotógrafa americana que solía ponerse todos los días en ese punto del recorrido. La sensación de la curva es muy fuerte. El ruido de los toros al chocar contra el vallado, su olor, el vendaval que provocan, ver los ojos de los toros tan cerca… La fotógrafa se esforzaba en encontrar una expresión que definiera sus sensaciones en esa curva, pero no encontraba una expresión adecuada. Hasta que nos dijo “la única expresión que se me ocurre es una que viene del mundo de la droga, y que podría traducirse como subidón”.

Joe está enganchado a correr en el encierro como María a ver pasar a San Fermín por la calle Zapatería el día de la procesión. O Jesús a ver los toros en el tendido de Sol, o Juanmi al sorbete de limón y a “vermú” con los amigos.

Lo que sí está claro es que San Fermín engancha, y el que lo prueba, repite.

Ooops me voy que llego tarde a una cena con mis compañeros de facultad. Esta cena también es una tradición a la que estoy enganchado. Lo mismo que hacer fotos durante la Fiesta… Me llamo Jonan y soy adicto a San Fermín.

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