Asiáticos y fotógrafos

Escrito el Miércoles, 13 de julio de 2005 a las 6:48 am

Ponce

Imagina una etapa de los Alpes del Tour de Francia, y a Lance Armstrong retorciéndose sobre la bicicleta. De repente se abre el plano y se ve a un insólito ciclista en triciclo que mantiene más o menos el ritmo. Algo parecido pasó ayer en el encierro. Parte de la manada llegó a la Plaza de Toros guiada por algunos divinos habituales en este tramo como Lecuona. Mientrás, una pareja de asiáticos entraban también corriendo despacito. Un hombre y una mujer de blanco casi impecable y con un nudo de pañuelo casi perfecto. Él con una mano apoyada en el hombro de su compañera y ambos con una divertida sonrisa . Parecía un fotomontaje: los toros, los divinos y dos presuntos japoneses con cara de estar en un parque de atracciones. Y no pasó nada. Los toros de Juan Pedro Domeq les pasaron casi rozando en otro encierro rápido, limpio y sin cornadas.

Ayer el Hotel Maisonave homenajeaba a los fotógrafos del encierro que somos muchos. El galardón lo recibió Carlos Calleja en representación de todos y como recuerdo a su padre recientemente fallecido. Al recoger el premio Carlos dio en el clavo con una frase: “esperamos horas para trabajar segundos”. Y así es. Desde las cinco de la mañana a veces, esperas en el vallado para luego hacer fotos durante unos instantes, con la cámara echando humo y sin obtener, en algunas ocasiones, el resultado esperado. Llevo 13 años sin faltar ni un sólo día a esa cita. Muchos madrugones (algunas veces incluso sin dormir), algunos golpes, caídas… incluso una vez un Miura que me firmó el poste con su pitón derecho… Y como yo unos 100 colegas que, por una vez, fuimos los protagonistas de la foto. Estaba Tuca, Juanmi, Villar, Jesús, Jorge, Javier, David, Eduardo, Luis, Íñigo, los Calleja … incluso Abdulah, fotógrafo Afgano que vino hace 4 años por primera vez y se ha enganchado a los Sanfermines. Después los del Maisonave nos invitaron a comer en el fantástico restaurante de la última planta con Casco Viejo de Pamplona como marco incomparable. Y el menú mejor no os lo cuento que se os haría la boca agua.

Estoy cansado, muy cansado. Pero creo que un año más sobreviré a los Sanfermines. Prueba superada.

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