¿70 metros obstáculos o puerta grande?

Escrito el sábado, 12 de julio de 2014 a las 12:42 pm

Salida a hombros de Miguel Ángel Perera

Lo mejor que le puede pasar a un matador de toros en una corrida es salir por la puerta grande. Eso significa que ha cortado al menos dos orejas y que por lo tanto es merecedor de tal honor. Pero para los fotógrafos, la puerta grande en Pamplona es un horror.

Los fotógrafos solemos llegar al Patio de Caballos de la plaza en torno a las seis de la tarde, media hora antes de que empiece la corrida. Si el cartel es normalito, apenas habrá gente, pero si torean el Juli, Talavante, Padilla o Castella aquello es peor que el chupinazo en la Plaza Consistorial: cazadores de selfies y de autógrafos, familares incluso lejanos de los empleados de la plaza, mozas en cacería, periodistas… Se supone que hace falta un pase especial para estar allí, pero aquello es un dislate. Aprovechas para hablar un poco con los colegas y hacer alguna foto de los toreros… si te dejan los amigos del “¡maestro, una foto!”. A las seis y media salimos a la plaza para colocarnos en el burladero destinado a fotógrafos, donde pasaremos las siguientes 2 horas, dándole caña al dedo índice. Según avanza la tarde vamos viendo si va a haber algún torero que “nos va a fastidiar la tarde”. Entendednos bien, nosotros felices de que los diestros triunfen y que los aficionados disfruten… pero la puerta grande para nosotros es como la del mismísimo infierno.

Y llega el fatídico momento. Si fuera una especialidad olímpica podríamos llamarlo 70 metros obstáculos, y se corre marcha atrás. Recoges tus bártulos tras la corrida y entras en modo “puerta grande” es decir: guardas todo el equipo en la mochila menos una cámara con angular y flash; el 300mm guardado en su funda y lo más pegado al cuerpo que puedas; vacías tus bolsillos de móviles, carteras o cualquier otro objeto de valor que protegerás en la parte interior de la mochila. El torero dará una vuelta al ruedo subido a hombros de algún voluntarioso (en Pamplona siempre el mismo) y cuando termina enfila el callejón para salir de la plaza y nuestro mencionado suplicio.

El primer problema son los propios compañeros, si uno se mete demasiado estropea la foto de los demás, y es inevitable estar más atento de no caerte y hacer tus fotos. Luego están los policías forales, que han recibido instrucciones de ir muy rápido para tratar de minimizar incidentes, y básicamente se dedican a empujarte como si el que viniera fuera un toro y no el torero. Recapitulando: señores que corren de espaldas intentando hacer fotos sin molestar a sus compañeros mientras son grácilmente empujados por la autoridad. Pero esto son solo los 10 primeros metros, al cobijo del callejón interior de la plaza, lo malo de verdad son los últimos 60 metros, una vez que se abre la auténtica puerta grande, que comunica con el exterior de la Plaza de Toros.

Cuando se abre añadimos nuevos y más peligrosos obstáculos. Los que quieren entrar a la Plaza aunque ni se fijan si sale un torero o una noria y corren en contra dirección. Los que están en la calle esperando a ver si sale alguien por la puerta grande o esperan la salida de las peñas. Los que están allí porque hay mucha gente y algo tiene que haber. Los de Canal Plus, que le meten el micro al diestro para que les comente sus últimas impresiones antes de abandonar el coso. Los carteristas, que en ese barullo hacen su agosto en pleno mes de julio. Los fans del torero triunfador que quieren saludarle, abrazarle, fotografiarle, decirle que lo aman y darle al selfie. En definitiva un mogollón de gente.

Y ahora imaginate todo eso junto: correr de espaldas mientras eres delicadamente empujado por la policía, intentas hacer una foto decente sin que salga la cámara de alguno de tus compañeros o el del PLus, sin que te roben la cartera, y eres zarandeado por los que intentan tocar al torero. Mejor marca personal: apenas 40 segundos. Fotos realizadas: 31. Fotos válidas: 4

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