24 horas al día de Fiesta

Escrito el Martes, 12 de julio de 2011 a las 9:13 am


Mis amigos empiezan a querer a mi madre casi tanto como yo. La culpa la tienen las ya tradicionales y casi míticas albóndigas que nos hace para la merienda de los toros. Me queda el consuelo de que si hay disputa siempre podré decir aquello de “yo la vi primero”. La tarde de toros del domingo fue genial. Los txipirones de Izaskun estaban tan buenos que la gente de la andanada nos pedía permiso para mojar pan en nuestros platos. Rico y exótico el guacamole de Marta en la que fue su primera tarde de toros, sin olvidar el salchichón ibérico. Gracias a Blondie por su generosa hospitalidad y diligencia en conseguirnos las entradas, y aunque nos faltaba Tuca, lo pasamos genial, como siempre en la Rotxa.

Por cierto que Tuca está ya bastante recuperado, y ya anda sin muletas y todo, después del accidente con la australiana del día 6 que ya os conté. Le dejamos un “kit de merienda” en el periódico para que pudiera estar casi como con nosotros en la plaza.

Y la fiesta continúa, y estoy muy cansado. Ya sabéis que San Fermín son 204 horas de Fiesta ininterrumpida, non-stop. Y a uno se le acumulan los almuerzos, las entregas de premios, los recortadores, los gigantes, el encierro, los toros, los conciertos, los gin-tonics, el sorbete del Gazteluleku, la salida de las peñas, los fuegos artificiales, la pelota, el toro de fuego, el struendo, las dianas…. ¿Y dónde ponemos el dormir?

Por cierto que ayer le dieron el premio del Hotel Maisonave, que distingue a personas e instituciones relevantes en San Fermín, a la sociedad gastronómica Gazteluleku. Al Gaztelu se entra por el sorbete de limón, y cuando los conoces un poco ya te han robado el corazón. La “cariñada” que diría Kino, alma mater de esta sociedad, que no contentos con alegrarnos las fiestas, continúan con sus actividades durante todo el año, haciendo cosas tan bonitas como la cena de nochebuena para personas solas ¡Qué grandes!

Alguien comentó - “24 horas al día de Fiesta” -

  1. Begoña.:

    Hacía mucho tiempo que no oía una palabra tan tan bonita “cariñada”. A partir de hoy formará parte de mi vocabulario y siempre recordaré dónde la leí y de dónde proviene. No podía ser de otro sitio que de Pamplona y su buena gente.
    Un abrazo.

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